Familias de apoyo

Familias de apoyo
Familias de apoyo

Las Familias de Apoyo son familias voluntarias que se acercan a la Asociación para brindar contención familiar y afectiva, cuidados y formación. Cada Familia de Apoyo puede acompañar por tiempo determinado a un niño de la Asociación para brindarle la posibilidad de tener experiencias afectivas y de socialización que le permitirá sentirse querido, sentir seguridad y la capacidad de relacionarse con otros y colaborando a la construcción de la subjetividad del niño.


Sumar afectos

Las Familias de Apoyo acogen a niños por un tiempo determinado -que puede ir desde un par de días hasta varios años- para brindarles afecto, contención y estímulos sociales. Estas familias no reemplazan a las familias biológicas de los niños sino que los acompañan mientras se resuelve su situación de vulnerabilidad social. Desde el primer día, las personas que conforman Familias de Esperanza trabajan para que los niños vuelvan al seno de una familia estable, que puede ser tanto su familia biológica como una familia adoptiva, según lo dispongan los Organismos competentes. Nuestra misión es acompañarlos en esta etapa brindándoles un ámbito sano para que puedan curar sus heridas y desarrollar sus potencialidades.

Familias de apoyo
Familias de apoyo
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Sanar desde la familia

Las Familias de Apoyo son grandes generadores de vínculos afectivos: ellos le brindan seguridad, cuidado, atención y amor a los niños, además de servir de referencia o ejemplo para aprender a comportarse y relacionarse socialmente.


La interacción con las Familias de Apoyo posibilita a los niños que viven en el Hogar incorporar las dinámicas propias de una familia, preparándolos de esta manera para el día de su egreso.


El proceso de selección de las Familias de Apoyo cumple con una serie de requisitos estrictos para garantizar siempre el bienestar de los niños y el cumplimiento de los objetivos que nos hemos propuesto en Familias de Esperanza.


Todas las Familias de Apoyo son supervisadas y acompañadas por la Dirección y el Equipo Técnico de la Asociación, poniendo siempre la mirada en lo que resulte mejor para cada niño, según su situación personal. También, realizamos talleres sobre las situaciones más comunes que les tocará enfrentar al acompañar a un niño.

Mi familia ya hace varios años que cooperamos con el hogar Familias de Esperanza. Fue una decisión de todos para ver como podíamos ayudar a seres tan inocentes. Nunca nos imaginamos que íbamos a recibir más de lo que podemos ofrecer. No sabíamos que iban a ser estos pequeños seres los que iban a transformar a mi familia por todo el amor que nos brindan.
Sinceramente no sabíamos, ni podíamos imaginar, lo que viviríamos desde la llegada de ese primer bebé a casa. Desde el primer día todos tomamos “parte activa” en el cuidado del bebé, tanto mi marido como mis 3 hijos. De a poco fuimos descubriendo cómo le gustaba dormir, comer y hasta ser bañado. Al recibir y abrazar por primera vez a ese bebé surgió en todos nosotros una necesidad de protegerlo, cuidarlo y quererlo incondicionalmente.
Muchas personas nos hacen la misma pregunta: “¿No se encariñan?” Y nosotros siempre damos la misma respuesta: “Por supuesto que nos encariñamos, si no lo hiciéramos no serviría”.
Le damos mucho amor y cuidado pero es mucho más el amor que recibimos de cada uno de los bebés.
Es difícil la despedida? Sí, muy difícil. Se siente una enorme alegría y una gran tristeza al mismo tiempo, pero la gran recompensa que recibimos es saber que ese bebé/ niño ya está con su Familia, y eso le da sentido a lo que hacemos. Ser Familia de Acogimiento es un acto de dar y recibir amor incondicionalmente.